
Lateralus es el nombre del tercer disco de estudio realizado por el grupo musical estadounidense Tool, publicado en la primavera del 2001.
Desde entonces y a casi una década, continúa sorprendiendo por su compleja y a la vez ''natural'' manera en que concebido.
Por razones de espacio al escribir en éste blog, trataré de ser lo mas breve y conciso al hablar de ésta artesanal obra maestra. Mi intención tampoco es dar todas las respuestas a las muchas incógnitas que éste álbum propone (y no es que no quiera, sino que en su mayoría no las sé) ya que, aparte, echaría a perder la sorpresa. Tan solo me limitaré a afirmar -al igual que el vocalista de ésta banda en una de sus canciones- que ''sé que las piezas embonan'' (lo importante es descubrir el orden).
De entrada, no puedo evitar comparar la belleza de éste disco con el enigma de una rosa y es que comparten similitudes y simbolismos tan dispares y cercanos como el luto y el amor a la vida misma unidas al deseo de la trascendencia espiritual.
A simple y primera oída, su hermosura la defiende un sonido que para muchos pareciera estar enojado, agresivo; pero seamos buenos observadores: eso es tan solo parte del mecanismo de defensa (como las espinas de una rosa) de un mensaje tan frágil en su belleza y poderoso a la vez, que no es fácil ni mucho menos digno de ser comprendido por cualquiera, aunque las invitaciones a aceptarlo sean obvias: deshacernos de los rencores, ego, odios y apegos materiales liberándonos de las ataduras terrenales en pro de una evolución anímica (The Grudge); es inútil querer comprenderlo todo cuando lo que en verdad importa es abrazar lo que nos desconcierta (Disposition); evitemos a toda costa los baches y las fracturas en la comunicación, que son lo que da origen a cualquier discrepancia y conflicto (Schism); sepamos que ésta vida tan solo es pasajera, como el paso del tiempo hacia la vida eterna (Parabol/Parábola).
Pero el punto más alto llega cuando toca turno a la pieza que da nombre al disco, dónde irónicamente y con justa razón se nos es advertido: Cuidado, ''un sobre análisis y saturación del pensamiento llevan a separar la mente del cuerpo'' - es necesario decir mas?- Sí.
El principal mensaje que literalmente a gritos se nos es comunicado es el de que no hay nada imposible y si es concebible entonces podemos lograrlo por medio de la meditación en conjunto para así formar un mas alto nivel de conciencia, despertando a la evolución espiritual y el dominio del espíritu sobre la materia.
Esto es tan solo algo de las muchas lecturas que pueden extraerse de este universo sonoro de atmósferas oníricas y alucinantes, con complejos ritmos y letras de canciones totalmente ''fuera de lo común'' que exigen a quien escucha un amplio criterio y bagaje intelectual en distintas áreas para apreciarlo como se debe.
Estamos ante el que es quizá ''el álbum conceptual por excelencia''; una experiencia audio-visual sorprendente, tanto por el booklet (bastante ad hoc por su diseño) como por las muchas imágenes que sus melodías evocan.
Aquí nada se encuentra aislado ni mucho menos fortuito. Cada instrumento en conjunto funciona como un todo donde por momentos se reparten la iniciativa para adentrarnos cada vez mas a lo profundo y desconocido (u obscuro?) de nuestra memoria musical, innata en el ser humano.
Un álbum descomunal, lírico y poético como pocos que deambula por el misticismo adentrándose a terrenos mitológicos para después proyectarse a un desenlace evolutivo, espiritual y que encuentra como principal medio para acceder al alma el más óptimo: ritmos de tambores provenientes de una batería que se basa en arcanas secuencias numerales (Fibonacci) logrando una inmediata conexión con nuestros círculos internos de energía y latidos del corazón, encuentran su mejor cómplice en un bajo marcado, hipnotizante, amortiguando las estridentes cuerdas de guitarras por momentos contenidas pero que en puntos clave, liberan su carga emotiva de sonidos orientales y junto con la voz, en veces engolada, en otras clara y sublime reminiscente al mas puro estilo de una raga hindú, se funden entre lamentos ansiosos de una nueva fé sugiriéndonos que provienen de un pasado de obscura confusión, implorando a la luz que llegue y así la iluminación, antes de desvanecer.
Tool desde un principio muestra todas las piezas de éste complejo rompecabezas, mas no las ordena; nos lo entrega todo, pidiéndonos tan solo a cambio el ''pensar más allá de la caja'' y hacernos dignos merecedores del regalo sagrado que se nos da.
Gente al rededor del mundo coincide en que el orden numérico de las trece piezas que componen al disco no es el orden original en el que deberían funcionar. Para lograr un mejor efecto se deben de reordenar:
6, 7, 5, 8, 4, 9, 3, 10, 2, 11, 1, 12, 13. ó 6, 7, 5, 8, 4, 9, 13, 1, 12, 2, 11, 3, 10.
Logrando ésto se obtiene una mejor fluidez tanto sonora como emocional de las historias alternas que se desprenden del disco: en cada uno de éstos dos nuevos ordenes los sonidos iniciales de cada canción encajan a la perfección con las notas y ritmos finales de la pieza que le precede y si de nuevo somos buenos observadores veremos que en éste reordenamiento se nos manifiestan uno y dos espirales respectivamente; símbolos dinámicos de la fuerza vital, macro y microcósmica.
Lateralus en definitiva es una joya. Inclasificable. No merece ser llamado ''alternativo'' o ''metal'', ni mucho menos ''rock''. Una deliciosa bocanada de aire fresco y un reto a la capacidad intelectual y de asombro de los escuchas de hoy en día, quienes cada vez estamos mas acostumbrados a la mediocre calidad que impera en la escena de la industria musical actual.