domingo, 8 de agosto de 2010


Rosas 
Un anciano viudo con sus perros Coral y Cometa se encontraba sentado en su sofá acariciando a cada uno. En el tocadiscos se escuchaba su canción favorita, en eso Cometa sale disparado tirando algunas cosas de valor, el anciano abrió sus ojos como platos y corrió como pudo a recoger las cosas, entre ellas había un portarretrato, lo tomó dulcemente y lo colocó en el centro de la mesa.


Con sus perros salió al exterior con ese brillante sol. Entre una panadería y una zapatería había una florería muy popular entre los habitantes, como cada semana compró una docena de rosas, la mitad rojas y la otra blancas. Caminó hasta la quinta avenida, en la esquina había una tienda de antigüedades, Coral y Cometa se sentaron justo al lado de su amo. El anciano volteó de derecha a izquierda cinco veces, esperó y esperó, pasó una hora, dos, tres, cuatro horas y ella nunca llegó. El anciano nuevamente se sintió mal, su esposa fallecida no llegó.

Todos los días el anciano iba a ese lugar, donde la conoció al salir de esa tienda para volverla a enamorar.


Descripción de una fruta a un alien

Te pica al tocar su cáscara, después de comerla te deja una sensación extraña en tu boca, su color es el de las hojas antes de caer. Nunca olvides que tiene una gran corona en la cima como la de tu líder. Antes de comerla descorona y desnúdala bien.


Reina Leticia Winkler Campos.
(Ejercicios del taller de narrativa U.M.)

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